“Una
adaptación activa a la realidad”
Por Gregorio
Kazi *
La
cuestión que nos convoca es el aprendizaje. “Cuestión”, en la Psicología Social
de la Praxis, alude al acontecimiento humano, inquietante, de
interrogar-interrogarnos sobre nuestras formas concretas, imaginarias y
simbólicas de existencia en tanto seres histórico-sociales. Partimos de una
concepción de hombre como ser histórico social, construido y constructor de
vínculos y relaciones, producido y productor de lo situacional habitado y
habitante de lo contextual. Esto quiere decir que no reduciremos la vida humana
a su dimensión individual, la cual no es más que un plano entre otros, e
incluso el menos relevante para nuestra praxis.
Admitimos (como
señaló Jean-Paul Sartre) que “no hay esencia que preceda a la existencia”; que
la conciencia no antecede la existencia histórico social del ser humano. El
estatuto de seres sociales es primario y fundante en la vida del ser humano.
Estos ejes de nuestra construcción práctico conceptual móvil establecen, en
términos de Pichon-Rivière, una “totalidad abierta” que, en permanente
modificación, nos orientará en una praxis que, a su vez, transformará nuestros
conocimientos.
La conciencia del “sí
mismo”, el registro de “nuestra individualidad” se definen por nuestra
condición inicial en el mundo y del mundo: las relaciones de origen con otros,
bajo condiciones concretas, permiten que, secundariamente y a lo largo de
procesos complejos, vayamos construyendo una de las fases de nuestra
experiencia vital, esa que denominamos “individualidad”. Este registro está en
un constante interjuego, en una retroalimentación continua con el plano inicial
de nuestra existencia: el histórico social, fundamento ineludible, primario y
primordial del ser humano.
El término
“inquietud” describe, preliminarmente, la actitud de quienes sostienen y son
sostenidos por la Psicología Social de la Praxis, cuya base es el movimiento
permanente entre la reflexión crítica y la práctica concreta.
“Inquieto” se
articula con lo no quieto, lo no estático, lo no estereotipado. Enrique
Pichon-Rivière estableció que el proceso fundamental sobre el que se construye
la salud es la “adaptación activa a la realidad”, para la cual un factor
decisivo es el aprendizaje. Este se vincula a su vez con funciones y vectores
de entre los que destacaremos la comunicación, proceso complejo que ofrece las
vías por las que el aprendizaje desarrolla sus movimientos fundamentales. La
adaptación activa supone inquietudes/preguntas/movimientos, y se contrapone a
la adaptación pasiva, que implica quietudes/certezas/estereotipias.
El aprendizaje y la
construcción de la salud, en tanto adaptación activa a la realidad, se asocian
así con los movimientos creativo-críticos que los sujetos grupales establecen
en su interacción transformadora de la realidad.
* Extractado de Hacia una psicología social
histórica (cartografías críticas), de reciente aparición (ed. Madres de Plaza
de Mayo). PAGINA 12 MARZO/07


