jueves, 1 de mayo de 2008

EL Agitador

EL AGITADOR
Por Enrique Pichón – Rivière Todo estallido de violencia es organizado y planificado por un líder que asume ese rol con espontaneidad, sin que le sea expresamente adjudicado por el grupo que lo rodea. Ese líder necesita ponerse a prueba a través de la violencia, y es así como se convierte en la levadura de esa explosión. Actúa porque idealiza la magnitud de los cambios sociales que son deseables, y al crecer el monto de las esperanzas no satisfechas aumenta la frustración y con ella la violencia. Como líder ayuda a canalizar la agresión y exacerba los ánimos apuntando a un objetivo. Es un estratego que con mala fe incrementa el monto de frustración de la masa utilizando el rumor y otras tácticas indirectas. Este agitador es un personaje que oculta en sus motivaciones viejos antecedentes de su historia personal. Ha acumulado resentimientos suficientes para convertirse, a su vez, en el portavoz de la frustración de su grupo y asumir así una posición de liderazgo. Este odio va acompañado por un implacable sentimiento de culpa, mantenidos ambos en el inconsciente. Los mecanismos empleados para librarse de la pareja odio-culpa consisten en convertir esa tendencia hostil, esa agresión reprimida, en una actitud de fraternidad desplazada sobre la humanidad entera, identificándose siempre con los sufrientes. Los mecanismos inconscientes encuentran su apoyo en argumentos racionales. Este tipo de líder no sabe lo intensos que son su amor y su odio hacia determinados grupos y valores. La ambivalencia de sus sentimientos permite asombrosos y repentinos cambios de ideología, aunque no de conducta. El desarrollo de su hostilidad se vincula primero a personajes concretos de su medio familiar, pero luego, por sentimiento de culpa, desplaza su odio sobre otros en los que por fin descarga su agresión. Se libra de la culpa cuando un estallido de violencia puede destruir un objeto inanimado, pero es de notar que ese objeto es siempre simbólico. Ataca en su afán de iconoclasta los signos más representativos de la comunidad que quiere reformar. Logra su prestigio a través de un ascetismo, un total desinterés por el dinero, pero su ambivalencia lo lleva a conseguir del grupo que lo apoya que solucione sus problemas de supervivencia. Sus contradicciones internas lo empujan a buscar las alianzas más, desconcertantes configurando una estrategia que promueve la confusión. A primera vista, el agitador emerge como un telón sobre el que quienes lo rodean proyectarán sus aspiraciones y ejercerán una presión progresiva. Así, es modelado según las aspiraciones de su grupo en una especie de pigmalionismo colectivo. Se construye un instrumento que entrará al servicio de una élite tomando a su cargo el aspecto operacional de su ideología. Desde esa posición de liderazgo queda expuesto a todos los golpes; no se siente, sin embargo, una víctima. El líder íntimamente necesitado del grupo que lo sustenta, encuentra, quizá por esto mismo, motivo de desconfianza; se siente perseguido, sospecha conspiraciones, mantiene una actitud de proselitismo constante. Para delinear el perfil de este personaje, falta describir los sistemas de comunicación que emplea, la posibilidad que tiene ahora de utilizar medios masivos aumenta sus posibilidades de acción. Si escribe, desde sus artículos se mostrará como un apasionado defensor de la justicia, el orden, el control de la productividad; en una palabra, será el adalid de todo aquello que inconscientemente desea destruir. El agitador es un ser fuertemente egocéntrico, de un egocentrismo reforzado por las frustraciones en las primeras experiencias amorosas, los obstáculos padecidos en sus primeros intentos de relaciones personales. También una indulgencia de admiración excesiva de parte de su medio familiar contribuye a configurar la personalidad del agitador. Por impotencia instrumental se encuentra impedido de preferir las tareas normales, buscar su integración en la sociedad o requerir respuestas efectivas de de una sola persona o de un grupo, pero él extiende esa aspiración a objetos generalizados porque otorga el más alto valor a la reacción emocional de su público. Su búsqueda de éxito y su metamorfosis en ídolo está orientada, en realidad, a satisfacer tendencias sexuales perturbadas. Algunas veces el agitador usa la palabra, experimentando un tremendo impulso hacia la comunicación por la que piensa devolver a los demás la admiración y el apoyo que recibe. A fuerza de reprimir sus afectos inconscientes llega a un estado de despersonalización y enfriamiento que lo conduce a jugar un doble papel a la vez actor y espectador. Cae así en el cinismo, plataforma desde la cual maneja una intrincada red de técnicas maquiavélicas. *Copyright: Primera Plana, 1966.
Fuente: Artículo cedido por Joaquin Pichón Riviere

Manifiesto y Latente

Lo manifiesto y lo latente
Etimológicamente proviene de “ plicare ” (plegar) ; explicar, sería desplegar. ¿Qué . es lo manifiesto? El existente, lo que se ve. Diccionario: es lo claro, lo patente, lo descubierto, lo EXPLICITO, lo que se ve. “Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas o propósitos de interés general”. LATENTE: es lo que subyace, es lo oculto, lo escondido, lo subyacente. Una comparación En realidad, lo manifiesto y lo latente no son cosas distintas sino que conforman una unidad, como lo expresa el arquetipo chino del I-Ching, filosofía taoísta donde la totalidad se compone de elementos opuestos pero conectados, energía que circulan en el universo, donde cada uno de ellos está presente en el otro, es decir uno lo contiene al otro y viceversa. Es como un fluir de ambos (Ying-Yang) Pensamiento Psicoanalítico Freudiano Cualquier formación de lo inconsciente, los sueños, las fantasías, los lapsus, tienen un aspecto manifiesto y tienen un aspecto latente. Laplanche plantea: es el sueño tal como lo contamos, cuando nos despertamos, ese sería el contenido manifiesto. El contenido latente es "el conjunto de significaciones a las que conduce el análisis de una producción del inconsciente, (para acceder al contenido latente es necesario realizar un trabajo de análisis, un trabajo de decodificación”. Lo latente del sueño son pensamientos. Pensamientos que están expresados de manera deformada en el contenido manifiesto. Es como si el contenido manifiesto y el latente fueran el mismo texto, el mismo pensamiento, expresado en dos dialectos diferentes, y es necesario traducir uno al otro. Lo inconsciente son pensamientos reprimidos. Estos pensamientos se expresan y se esconden en el lenguaje. Aparecen cuando hablamos, a veces se expresan y se esconden en el cuerpo, como ciertos síntomas corporales. Podemos conocer los efectos (sueños, lapsus, los síntomas) pero muchas veces no conocemos las causas. ¿Qué es lo consciente? Pensamientos, representaciones, recuerdos a los cuales estamos ligados por la vía de la percepción. ¿Qué es el pre-consciente? Conjunto de ideas que están presentes en estado latente y a las cuales uno puede acceder fácilmente a la conciencia cuando la invocamos, pertenecen al sistema Pre- consciente. Hay representaciones inconscientes que son mucho más difíciles de acceder a la conciencia porque están ligadas a situaciones de conflicto. Entre lo Inconsciente y lo Pre-consciente se encuentra la represión, la censura. Lo inconsciente estaría formado por ideas pre-conscientes y por ideas inconscientes. Pichón cuando habla de lo manifiesto lo equipara a explícito y a consciente. Dirá que “Entre lo explícito y lo implícito va hacia un espiral dialéctica”, y esta espiral será la forma de graficar la articulación entre ambos, dirá que no es recta, que tiene muchas vueltas. Cuando habla de lo latente va a ser igual al inconsciente en sentido general. No podemos decir que inconsciente y latente sean sinónimos pero existe un concepto articulador entre M-L que es el de fantasía, que permite ver los aspectos latentes que están funcionado, como se manifiesta, en este punto Pichón siguiendo la línea Kleiniana toma que “las conductas de los seres humanos estarían motivadas por las fantasías inconscientes". Además de fantasías, la conductas están motivadas o generadas por: necesidades, ansiedades y defensas, esto sería una serie de causas que motivarán que la conducta sea "ésa y no otra". Para Pichón las necesidades generan fantasías, si se llevan a cabo, esto hace que se despierte la ansiedad y al despertarse ésta el sujeto se defiende. La conducta observable es la articulación entre: conflictos, entre necesidades y ciertas defensas. La necesidad incluye: lo biológico, lo psicológico y lo social. Las fantasías pueden ser múltiples. Las ansiedades son dos: miedo al ataque y miedo a la pérdida. Los grupos son interacciones entre personas. En el acontecer grupal el aspecto manifiesto- latente conviven; algo que aparece manifiesto encierra y oculta lo que tiene latente. Las personas tienen su subjetividad construida de esta manera desde el pensamiento psicoanalítico. Frente a un grupo nos encontramos con sujetos, con personas que no son dueñas de todas sus motivaciones, que son sujetos divididos entre sus representaciones o su mundo consciente y sus motivaciones y deseos inconscientes, esto en la interacción va a tener determinadas consecuencias en su conducta. Pichón va a decir: que lo que genera eficacia en las conductas, además de las fantasías, están las condiciones concretas de existencia, están los determinantes sociales, históricos y políticos. Pichón propone cuestionar lo “obvio” aquello que tenemos delante de los ojos “sería lo manifiesto expreso", pero también es lo que se nos presenta de tal manera que no lo vemos. Otros autores (Paul Valery ) dicen que no hay nada más profundo que la piel. Aquello que parece superficial es donde radica lo profundo. El sujeto es un sujeto situado en una familia, en un contexto social más amplio. Pichón pone el acento, en la constitución del sujeto, en la eficacia de lo social, en la eficacia del vínculo con el otro, “porque el hombre es un ser de necesidades, que solo se satisfacen socialmente en relaciones que lo determinan. Nada hay en él que no sea el resultado de la interacción entre individuos, grupos y clases”. El psicoanálisis plantea un sujeto del inconsciente. Pichón plantea un sujeto de la praxis, la interrelación permanente, la articulación entre subjetividad y estructura social. El sujeto está en el grupo. pero el grupo está en el sujeto. Como es grupo está en las instituciones, pero lo institucional está en el grupo y está en el sujeto. Como las organizaciones están en la comunidad, pero lo comunitario está en las instituciones, está en los grupos y está en los sujetos. El campo grupal es una escena en la que se despliega un argumento. Ana Quiroga dice: "el encuentro con el grupo moviliza la dialéctica entre un grupo interno privado histórico y fantaseado y un grupo externo, real, presente, concreto y social”. Cuando hablamos de hacer explícito lo implícito en un grupo, estamos introduciendo un grado mayor de complejidad. Cuando hablamos de hacer manifiesto lo latente coexisten dos sentidos: -Ayudar a las personas a reconocer las fantasías, los temores, los deseos, los deslizamientos transferenciales, esos deslizamientos del mundo interno sobre el mundo externo, los procesos de interacción y juegos de poder que se pueden estar dando en el grupo en función del mundo interno de cada uno, esto es hacer manifiesto lo latente. -Hacer manifiesto lo latente es elucidar todas las incidencias que tienen los factores del contexto social. Hacer manifiesto lo latente es también hacer visible, someter al esclarecimiento todas las determinaciones que tienen que ver con lo social, para que pueda haber un pasaje de la adaptación pasiva a la adaptación activa a la realidad. Hay un pasaje de lo que seria la conciencia ingenua a la conciencia crítica. Cuando estamos frente a un grupo hacer manifiesto lo latente va a ser tener en cuenta las motivaciones o la historia de motivaciones o aspectos del mundo interno de algunos de los integrantes, que a veces aparecen o emergen como portavoces. Lo latente en los grupos es complejo, se encuentra multideterminado, tiene múltiples dimensiones y la materia prima del argumento grupal tiene que ver con el mundo interno, con la interacción y con las determinadores que sobre el grupo ejerce lo organizacional y lo social más amplio. Pichón plantea: cuando varias personas se encuentran en un grupo en fenómenos de encuentro y de interacción grupal, cada uno tiende a proyectar objetos fantasmáticos o fantasías inconscientes sobre los demás y trata de que los otros actúen de acuerdo a esa fantasía, uno pone su fantasía, si estas fantasías entran en consonancia, corresponde a alguna fantasía de otros integrantes, se produce ahí un encuentro. Según Anziú: El fantasma es la realidad psíquica individual por excelencia, los participantes tratan de imponer su fantasía individual y esta fantasía entra en resonancia con la fantasía de los otros, estamos hablando de fantasía inconsciente que pueden ser compartidas en el grupo, no de fantasías del grupo inconscientes. Lo inconsciente lo latente, no va a emerger sin resistencia. Justamente si es un inconsciente, si es latente, si no es patente, es porque tiene dificultad en ser expresado, por alguna razón no puede mostrarse claramente. ¿Cómo se nos va a hacer evidente que hay algo latente en juego?, pasa algo en el grupo, un tropiezo, una falla, una insistencia, algo que nos parece raro, que nos llama la atención. Y desde ahí vamos a empezar a pensar qué es lo que está en juego. Pichón dice en el plano de lo explícito, de la discusión de la teoría, van a surgir cierto tipo de dificultades, lagunas, cortes en la red de comunicación. Vacilaciones algo que nos llama la atención, algo que interrumpe el discurso fluido del grupo y estos van a ser signos emergentes de obstáculos epistemológicos. ¿Qué es el emergente? Es una cualidad que emerge de un campo, que aplicado a lo grupal hay ciertos fenómenos que se pueden entender como emergentes, algo que aparece en relación con una estructura subyacente. Pichón aplica el principio de la psicología de campo, que dice que se produce algún plus diferente cuando varias personas están operando juntas, algo pasa distinto que cuando operan solas, y se relaciona con el entramado de fantasías inconscientes individuales. Se toma lo que hay de común y se trabaja con eso. La fantasía circula hasta que se hace manifiesta. Para que pueda explicitarse se necesitará de alguien que pueda hacerlo y se le llamará portavoz, es quién enuncia y denuncia lo que allí está ocurriendo. Antes de continuar, es interesante destacar que hubo una etapa donde se pensaba al emergente y portavoz, como sinónimos, luego Pichón dio cuenta que esto prestaba a confusión y comenzó a diferenciar estos conceptos. EL EMERGENTE ES UNA SITUACIÓN NUEVA QUE ES EXPRESADA POR UNO O MÁS PORTAVOCES. UNA SITUACIÓN QUE ARTICULA LO EXPLÍCITO Y LO IMPLÍCITO. EL PORTAVOZ ES PENSADO COMO VEHÍCULO DE LO EMERGENTE.UN ROL. EL PORTAVOZ El portavoz es un rol. Es la persona dentro de la estructura grupal que por sus propias características personales, enuncia y denuncia algo que pasa dentro del grupo y lo hace de manera inconsciente no es voluntario. No lo hace de manera consciente, no se da cuenta que está denunciando algo. En primer lugar, "el portavoz lo es de sí mismo, dice algo que tiene que ver con él, habla en primera persona, a mí me pasa, yo siento, etc. O en tercera “nosotros”, en ese momento se hace eco no solo de su verticalidad sino de la de los demás, es decir es portavoz de sí mismo y de aspectos de otros integrantes. Lo trae como algo propio pero tiene una resonancia. Enuncia algo y ese algo es signo de un proceso grupal que hasta ese momento estuvo escondido dentro de la totalidad del grupo. Como signo debe ser decodificado, es decir quitarle su aspecto implícito, esta decodificación la realiza el coordinador señalando la significación de este aspecto, o también la puede hacer el propio grupo. Pichón dice “que el sujeto que enferma es el portavoz de la ansiedad, de las dificultades de su grupo familiar” La acción del portavoz es una acción compleja en la cual esta colaborando con los integrantes del grupo, operando como el denunciador de la enfermedad grupal. En el caso de los grupo de aprendizajes sucede lo mismo que en las familias, solo que aquí no es la enfermedad sino la modalidad de enfrentar una tarea, el aprendizaje, etc. Frente a esta tarea los integrantes del grupo generan un monto de ansiedad, y experimentan fantasías inconscientes que en ese momento son compartidas, las cuales pueden ser aceptadas o no por el grupo. Es decir, su verticalidad ( su historia, su experiencia, su circunstancias personales) se articula con la horizontalidad grupal, que en ese momento es el común denominador, el resultado de esa interacción se articula con sus modelos internos. Pichón habla de un “reencuentro inconsciente que lo sensibiliza ante la situación y la empuja a denunciarla de alguna manera”. Denuncia una problemática, pero puede hacerlo porque es quien siente en mayor o menor grado esta problemática que otros integrantes del grupo, de allí que se lo tome no solo como expresión individual sino grupal. Entonces el concepto de portavoz permite descubrir los aspectos latentes Pichón dice que en ese momento es una especie de “alcahuete” personal, es el que denuncia el tipo de enfermedad. Manifiesto – Latente desde la dialéctica Toda la visa mental inconsciente debe ser considerada como la interacción entre objetos internos (grupo interno) en permanente interrelación dialéctica con los objetos del mundo exterior. 6° contradicción del grupo operativo. Lo manifiesto vs. lo latente. Pichón, como psicólogo social incluye la dimensión de lo inconciente en la comprensión de los fenómenos grupales - Así reconoce en los grupos una dimensión de lo manifiesto y una dimensión de lo latente-. a) Cada integrante de! grupo al hablar dice más de lo que "voluntariamente quiere decir. Esto hace a su condición de emisario o portavoz de ámbitos grupales, institucionales o comunitarios que hablan a través de él. b) El esquema referencial de cada uno ha sido conformado en redes vinculares familiares, institucionales, comunitarias. El individuo al hablar se hace portavoz inconscientemente de sus modelos de pensar, sentir y hacer con los otros y el mundo que se actualizan vincularmente. c) Los acuerdos y desacuerdos de los distintos esquemas referenciales inconscientes de los integrantes dan lugar a los múltiples entendimientos y malentendidos en el grupo. Lo manifiesto es el mensaje explícito o los aspectos fenoménicos de los vínculos en el grupo. Lo latente alude al inconsciente freudiano pero ampliado al escenario vincular. Por eso es conveniente tomar el concepto de "latente" literalmente como "lo que late", lo que palpita en la estructura grupal y cuyo contenido» no pertenece a la conciencia. Como se estableció anteriormente, lo latente en el grupo se enuncia a través de uno o varios portavoces. Quien enuncia un acontecimiento es portavoz de sí mismo y de las fantasías inconscientes del grupo. En esto reside la diferencia de la técnica operativa con las otras técnicas grupales, ya que las interpretaciones se hacen en dos tiempos y en dos direcciones distintas. Se comienza por interpretar al portavoz, que por su historia personal es muy sensible al problema subyacente, y que actuando como radar, detecta las fantasmas inconscientes de! grupo y las explicita. Acto seguido se señala que lo explicitado es también un problema grupal, producto de la interacción de los miembros del grupo entre sí y con e! coordinador y que el portavoz por un proceso de identificación subliminal percibe y enuncia. Las fantasías inconscientes trascienden lo individual, son personales y corresponden a la estructura grupal en la que está inserto el sujeto. Son escenas vinculares y están relacionadas a la tarea. A modo de ejemplo al que aludió Pichón con un estudiante de psiquiatría: Soñó que estaba anocheciendo y cuando voy a salir del hospicio el portero me detiene y no me deja salir… Comencé a angustiarme. Tu sueño tiene que ver con que estás estudiando psiquiatría, tenías miedo de identificarte y quedar atrapado en la locura y creo que no te pasa solo a tí. En el citado ejemplo, el sueño fabricada con una materia grupal esta en relación con la reunión anterior de la que han quedado residuos no elaborados, esto es explicitado entonces a través del contenido del sueño del portavoz. P. Social para principiantes Pág. 136, 137, 138, 139. Diccionario Critico de la P. Social Pág. 105, 106. Indicadores para ver lo latente en lo grupal. ¿Qué miramos? En los grupos hay algo más de lo dicho, del enunciado, algo más del producido verbalmente. ¿Qué es este algo más? Que además del enunciado, existen las "condiciones de enunciación", esto tiene que ver con lo latente, con el inconsciente. Cuando uno dice algo es el producto terminado, lo que debemos ver es desde dónde se habla, estas serían las condiciones de enunciación, y además de mi oración que sería el producto terminado, están las condiciones de producción, y es aquí dónde se filtra lo latente, lo inconsciente. Esto hace que aparezcan signos emergentes, que es un indicio que nos llevará a otra cosa, y a la vez ésta nos remite a otra, lo cual nos permitirá encontrar diversos sentidos posibles de lo qué esta sucediendo allí. Cuando estamos frente a un grupo vamos a tomar diferentes indicadores para saber si existe en juego algo de lo latente. Estos indicadores estas pistas nos permitirán interrogarnos, prestar atención a que algo está ocurriendo en este aquí y ahora. A saber: Cuando aparecen las reiteraciones e insistencias: Al presentarse en los grupos situaciones insistentes y reiteradas sobre algo que se dice o sobre algo que ocurre, decimos que son temáticas insistentes. Varios portavoces que enuncian y van trayendo al grupo la "misma cuestión", pensamientos o sentimientos o haciendo cosas parecidas, (no es el teórico). Algo sucede con los integrantes y esto lleva a interacciones recurrentes e insistentes sobre una misma cuestión. Ej.: ruidos, hablan todos a la vez, una pelea, un mal modo, un gesto. Para que sea una interacción recurrente debe suceder tres veces o más. Cuando sucede dos veces ponemos la "estructura de demora" en funcionamiento. Es decir el clima grupal es persistente. Debemos tener en cuenta que el clima grupal se construye, se constituye por la interacción de las telés. Hablamos de climas grupal de mucha intensidad: peleas, o de hostilidad, o de idealización. Las preguntas que nos hacemos son: ¿Y esto? ¿Por qué tanta insistencias? ¿Por qué tanta intensidad? Cuando aparece algo del orden de los distinto, de las rarezas, de lo disonante, que no armoniza, o de lo insólito: Son las cosas que aparecen como descolgadas en los grupos. Es una falla, un tropiezo, una fisura donde también tropieza el coordinador. Introduce una discontinuidad del discurso y uno se pregunta, ¿y esto?, Ej.: un lapsus, un sueño, un chiste, una ocurrencia. Acontecimientos extraños que ocurren dentro del grupo: alguien se levanta de repente y cierra o abre una ventana, la puerta, apaga o prende la estufa, etc. Uno ve y se pregunta, ¿y esto? Cuando aparecen omisiones: Serían aquellas situaciones que uno espera que pasen y “no pasan", se omiten. Ej.: una reunión dónde al final de la misma sucede algo muy importante y que queda pendiente, algo difícil, trabajoso, que generó lastimaduras, y dejo marcas, malos momentos para algunos integrantes o para todos. Llega la próxima reunión y este acontecimiento que no se terminó de significar, se pasa por alto. A esto se lo llama una omisión, algo importante, porque nos llama la atención, por lo cual nos preguntamos: ¿tendrá que ver o no tendrá que ver con lo que esta pasando en el grupo? Cuando aparecen las contradicciones: Esto sucede cuando aparecen portavoces por oposición. Uno trae un punto de vista sobre un tema y el otro un punto de vista totalmente contrario. En este caso cada portavoz se hace cargo de algún aspecto de la contradicción. Estas contradicciones pueden ser complementarias o antagónicas. El coordinador se pregunta, ¿cómo es esto? Estos indicadores son pistas en las cuales nos vamos a detener para ver de qué se trata, qué es lo que está pasando, para interrogamos, para descubrir ese enigma, para hacernos una pregunta. Pero debemos tener mucho cuidado de no saturar rápidamente de significaciones. Esto puede suceder porque a veces desde la coordinación y desde la observación es difícil de sostener la estructura de demora. Y podemos caer en las intervenciones "clishé", que serían como una horma repetida en serie, estas intervenciones o interpretaciones se utilizan como “comodín". Están más al servicio de obturar nuestra propia angustia, que de ayudar a elucidar algo que ocurre en el grupo. Son intervenciones que cierran y no abren. Son intervenciones, interpretaciones que van en busca de un emergente, son prefabricadas. Esto puede pasar en los primeros momentos de formación y después de muchos años, cuando a veces se tiende a burocratizar el rol de observación y coordinación. Lo importante es ser lo suficiente responsables para damos cuenta, de cuándo está a nuestro servicio por nuestra propias resistencias o al servicio de develar una resistencia del grupo. Ejemplo: hay mucho ruido en el grupo y la intervención puede ser esta: Ustedes hacen ruidos para que no surjan las diferencias -o ustedes hacen mucho ruido porque hay un secreto en el grupo y si se callan puede emerger (estas intervenciones no son absurdas en si, son recortes diferentes de una misma realidad) Nosotros no trabajamos con el criterio de verdad, sino con el criterio de operatividad. La tarea del coordinador es hacer que lo latente sea manifiesto. El trabajo en el grupo Operativo es hacer explícito lo implícito, superando los obstáculos que se surgen. (Apunte de DELLY BELLER, Lo manifiesto y lo latente, pág.17/18/19/20) LA LATENCIA GRUPAL Seria importante aclarar que significa la palabra latencia: Según el diccionario de la Real Academia Española: 1- Cualidad o condición de latente 2- Tiempo que transcurre entre un estimulo y la respuesta que se produce, y, en particular, lapso entre el momento en que se contrae una enfermedad y la aparición de los primeros síntomas. En la jerga informática: latencia significa lapso necesario para que un paquete de información viaje desde la fuente hasta su destino. La latencia y el ancho de la banda, juntos definen la capacidad y la velocidad de una red. Para Freud: Período de latencia, en el varón que va desde los 5 a 6 años hasta los 12, época de calma sexual que no es absoluta, ésta se ve interrumpida esporádicamente por excitaciones. La evolución sexual no se interrumpe y solo se halla en estado latente, esta presente bajo la superficie, pero sin manifestaciones demasiado visibles. La libido se dirige a perfeccionar las facultades de sublimación del sujeto. La energía instintiva de los impulsos sexuales son aprovechadas durante esta época para la reestructuración" del Yo, la expansión intelectual, el aumento de los conocimientos, preparándose la capacidad social futura en un circulo ambiental creciente. Durante este período se perfeccionan y organizan las “estructuras que se han planteado en los años anteriores”. Ana M. Fernández nos dice que todo está ahí latiendo. Dice que es común pensar lo latente como lo que está debajo, en las profundidades, por lo tanto oculto y por lo tanto verdadero. Se considera al mismo tiempo "la latencia como efecto de estructura”. Desde este lugar la función de la intervención interpretante es llevar a la superficie ilusional -las verdades, que emergen de las profundidades. De esta forma se construye una correspondencia entre lo oculto y lo verdadero. “Pensar lo latente como lo que late -ahí -todo el tiempo, insistiendo en la escena grupal, una latencia en los pliegues de la superficie más que en las profundidades" Parte de la figura de grupo como nudo, de esta forma se problematiza la lectura de los procesos colectivos: el adentro -el afuera, el arriba -el abajo grupal. Múltiples hilos que se entrecruzan y dejan ya de resaltar los hilos fundantes, para resaltar el nudo que han formado. Nos habla de las insistencias de lo discontinuo y que esto es lo que nos permite detectar puntos concentrados, apretados, condensados en estos pliegues, en las hendiduras o espacios pequeños que se forman en la misma superficie, no sería solo una búsqueda en las profundidades, sería hacer visible lo que sólo es invisible por estar en la superficie de las cosas. Nos dice que los discursos en grupos no nos otorgan certeza, ni que exista en las profundidades un sentido oculto, uno solo, y que éste se encuentra escondido entre simulacros de superficie. Ella dice que en realidad ponen en juego la imposibilidad de decidir si realmente existe un secreto de verdad entre simulacros manifiestos. Nos dice que no se partiría de un análisis de los hechos manifiestos, hacia su núcleo interior y oculto, sino se haría un recorrido que detalla insistencias -latencias, pues todo está ahí en esa superficie de discursos. "Múltiples flujos constituyen el acontecimiento, múltiples inscripciones forman el nudo grupal, múltiples sentidos, pero también los juegos del sinsentido, la rareza y la paradoja" Y nos dice que si bien todo está ahí latiendo, no todo acontecer grupal tiene igual grado de visjbiljdad. ni tampoco toma forma de enunciado, ni tampoco las insistencias son registradas por sus integrantes de la misma manera. Entonces qué haría que estos sucesos advengan en acontecimientos, ¿si son una producción de sentido? Dependerá de las implicancias en que se afecte la coordinación, del momento en que se encuentre la producción de ilusiones, mitos y utopías grupales. "Se trataría de poder pensar los juegos de múltiples marcas, no referir a lo incausado, sino a la coexistencia de cuasi-causas" Y nos dice que el coordinador sólo podrá marcar o puntuar algún sentido, interrogar una rareza, resaltar una paradoja, indicar alguna insistencia y ya no será quién descubra la verdad del acontecer grupal, esto redefine el lugar de "poder" del coordinador. En el texto grupal, el coordinador sólo puede registrar algunos de los aconteceres, y esto sería la función interpretante realizada desde un lugar de ignorancia. “Se deberá renunciar al saber de certeza. El coordinador no es el poseedor de una verdad oculta sino interrogador de lo obvio”. (Ana M. Fernández –“El campo grupal" Ed. Nueva visión -Capitulo VII -El nudo grupal) METÁFORAS Oscar S. Bricchetto en su libro Metáfora Lúdica nos habla de lo latente y manifiesto desde la metáfora de la figura del iceberg, para determinar lo que está en la superficie y lo oculto en las profundidades del agua. Y nos dice que no podemos navegar esas aguas si no sabemos lo que está sumergido. ¿Y por qué nos dice esto? Para que tengamos cuidado en nuestras intervenciones en el uso de las metáforas en la práctica psicosocial, porque podríamos aplicarlas mecánicamente. Cuando leemos el existente, sabemos que parte del pasado pueden ser leídas en él, puesto que éstos se conservan y además por el carácter de los signos manifestados. Nos aclara que los restos del pasado que son reprimidos, no siempre son situaciones traumáticas que entorpecen nuestro crecimiento y provocan enfermedad. Y que estos restos además "son recursos, instrumentos, técnicas yoicas, desarrolladas o .potenciadas, organizadas como sistemas”. Se presenta un existente, y éste va desde lo manifiesto a lo latente. Lo manifiesto nos va a permitir hacer una descripción comprensiva . Y los latentes nos permiten construir hipótesis. Este existente que aparece en el escenario grupal, a través de situaciones individuales -grupales -comunitarias, tiene conflictos, acuerdos y contradicciones. Lo que nos permitirá evaluar estas situaciones son los obstáculos y los núcleos potenciales que van a obrar para un posterior desarrollo. “Se intenta integrar la salud y la enfermedad, los mecanismos defensivos y las técnicas instrumentales yoicas”, que son la caja de herramientas que todo individuo posee para enfrentar la vida. El término metáfora se podría traducir como “trasladar de aquí para allá”. La metáfora se utiliza para un diagnóstico de situación. Es un buen recurso del operador y los integrantes del grupo- para el momento en que se "necesite insight -darse cuenta- de cómo se generan los obstáculos". Puesto que el recurso de la metáfora hace que aparezcan “acá” aspectos que se dan “allá", y estos al emerger se pueden percibir, investigar y luego modificar. Se usan en intervenciones en forma intencional para provocar modificaciones y nos dan la posibilidad de leer y organizar ese caos que suelen presentar los signos sociales. Es un recurso verbal y lúdico, un instrumento que utiliza el operador para provocar múltiples hipótesis y producen interpretaciones del grupo. Ejemplos: Ante un aumento de las dificultades: "es como si estuviéramos en un embudo” Ante vivencias de confusión, de encierro, de no encontrar salida: “perdidos en un laberinto". Para referirse a situaciones de incomunicación: “Pareciera una torre de Babel, cada uno habla un idioma distinto" Por encontrarse siempre en el mismo lugar, a pesar de los esfuerzos por avanzar: "como Penélope, teje de día, desteje de noche” Para facilitar la emergencia de aspectos angustiantes negados y la reflexión sobre ellos: "tranquilo como agua de tanque" Ante una interacción grupal vivida como catastrófica: “el barco se va a pique” Además de las metáforas se pueden utilizar, leyendas, mitos, refranes, pertenecen al lenguaje cotidiano y esto los hace más espontáneos. "La metáfora lúdica es un instrumento para el trabajador psicosocial, consiste en una construcción de juegos, ejercicios y diálogos grupales que posibilitan revelar y explorar relaciones y vínculos en las instituciones, las comunidades, los grupos”