jueves, 5 de junio de 2008

El Escenario Social



CRISIS OBJETIVA Y CRISIS DEL SUJETO

IDENTIDAD Y SUJETO SITUADO
Situarse o situarnos es una toma de conciencia del acontecer históricosocial, escenario de nuestra experiencia y con el que se entrelaza e implica nuestro acontecer y nuestro destino personal y comunitario. En ese proceso histórico, en el interjuego de su dimensión social y sus aspectos subjetivos se despliega la problemática de la IDENTIDAD.

Somos en situación. Somos en un mundo de relaciones y significaciones, que nos produce, nos constituye y a la vez contribuimos a crear.

Si aquello que llamamos situación es la REALIDAD CONCRETA tal como se le da al sujeto, ser sujeto situado del que hablara Enrique Pichon Riviere, es asumirse como SUJETO DEL HACER, del conocer, del transformar. Sujeto que indaga en ese universo de experiencia, investiga las leyes que lo rigen, y trata de descifrar los sentidos que lo recorren. Sujeto que interpreta ese universo contextual y opera sobre él. Ese sujeto se asume así como protagonista de la historia.

El ser sujeto situado, el situarse, el situarnos, es entonces intento permanente de comunicación, de apropiación de los sentidos, de conocimiento. El situarse es un posicionamiento de quien busca ser consciente de su pasado, interrogar y construir su presente, a la vez que diseñar su futuro.

La búsqueda en la que consiste este situarse es tarea de un sujeto que, desde la conciencia de su esencia social y de su temporalidad, NO se pierde a sí mismo, no se aliena en un presente fragmentado, sin pasado ni proyecto.

Hoy, este situarse es tensión y lucha por no escindirse, para que su identidad preserve sus apoyaturas, conserve su contradicción de permanencia y cambio, su capacidad elaborativa, ésa que nos da consistencia y continuidad como sujetos.

Situarse es tensión y lucha para que la identidad no estalle en la dispersión social y en la fractura de las identificaciones. Es un profundo trabajo de integración y conocimiento. Porque se trata de aprehender y comprender en su complejidad objetiva lo que en el torrente de nuestra experiencia se da como multiplicidad heterogénea.

La experiencia de la multiplicidad, la diversidad de estímulos está amplificada por un discurso hegemónico, que se enuncia como novedoso paradigma de la posmodernidad. Este discurso invita a concebir lo existente como fragmentación infinita y multiforme. Desde allí, implícitamente trata que se renuncie a la comprensión de los nexos, las relaciones, las causalidades y el movimiento, lo que implica la renuncia al pensamiento que orienta la transformación, la planifica y sostiene en indagación permanente.

El situarse es también entonces aferramiento a la racionalidad, compromiso con una praxis que intenta no sólo contribuir la historia, sino hacerla inteligible. Situarse es pretensión de conocimiento que asume la dialéctica de lo objetivo y lo subjetivo como esencial a ese conocimiento.
Hoy nuestra realidad social, debe ser indagada y lograr contraponer los polos contradictorios antagónicos como ALINEACIÓN – CONCIENCIA, apropiación de sí – pérdida de sí mismo. Contradicciones estas que están en el seno de la identidad.

IDENTIDAD
Pensar la IDENTIDAD nos plantea reflexionar sobre nuestra historicidad subjetiva, familiar, social. Indagarnos acerca de nuestros referentes, nuestras pertenencias, nuestros ideales.

La historia social es el entramado en el que se da la construcción y sostén de la IDENTIDAD.

Al hablar de identidad se hacen presentes dos sentidos, los que se articulan íntimamente. Uno nos habla de identidad en tanto encuentro, entrelazamiento, identificación en y con otros. Ese entrelazamiento es el que da apoyatura a la identidad entendida ya en su otro aspecto, el de integración y continuidad del sí mismo, en una dialéctica de interdependencia y autónoma, de devenir y relativa permanencia, de diferencias y semejanzas, de diversidad y unidad, de aquello idéntico que sólo es en relación con lo otro, lo distinto.
EL ORDEN SOCIAL A PRINCIPIOS DE SIGLOLa realidad social es una concepción del orden social e histórico que estará presente implícita e explícitamente en las respuestas que intentemos desplegar y en esa presencia estarán en juego concepciones de la subjetividad y de ese particular aspecto de lo subjetivo al que llamamos IDENTIDAD.

Toda reflexión acerca del orden social, conlleva una hipótesis acerca de la esencia del hombre y su relación con aquellas formas organizativas, de articulación, producción y poder que llamamos REALIDAD SOCIAL.

A la vez las vicisitudes de la configuración del sujeto humano y su identidad como sujeto del hacer y el conocimiento se han desarrollado en el seno de distintas formas sociales, signadas en su mayoría por contradicciones de clase, en el antagonismo DOMINADOR / DOMINADO.

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