sábado, 6 de septiembre de 2008

Intituciones, lo Instituido y lo instituyente


Instituciones: lo instituido y lo instituyente
Cuando una organización cuenta con un reconocimiento histórico de larga data y todos los miembros de la comunidad la aceptan como valiosa para el funcionamiento de ésta, estamos frente a una institución. Son ejemplo de instituciones la familia, la democracia y las organizaciones de gobierno, la escuela. Pero debe decirse que el término se ha generalizado y muchas organizaciones se presentan a sí mismas o son nombradas como instituciones. Es una manera de reconocer su valor “instituido”, aquello que, siendo de la organización, ya no es un valor sólo para la organización sino también para el conjunto social.
Las instituciones contienen en su seno fortalezas y debilidades que son fruto de su capital “instituido” y su capital “instituyente”. Las instituciones sociales -desde el campo de “lo instituido”- quieren contener al sujeto en un campo limitado de saberes y certezas, del que no siempre quieren que salga. La institución, nacida de la creatividad y la libertad del hombre, muchas veces niega esta creatividad y esta libertad... Pero el hombre es capaz de cuestionar, de crear, instituyendo aquello que no responde a ningún determinismo, generando un proyecto nuevo. El hombre interpela, milita y hace nacer... genera “lo instituyente"
Esta actitud atemoriza a los defensores del orden establecido. Esta actitud es pura presencia de lo otro, pura alteridad. Demostración de que los hombres son libres y por lo tanto todo puede cambiar, constatación de que el orden social instituido es un fenómeno de la historia, y que, por lo tanto, puede ser otro.
Los hombres de lo instituido trabajarán, entonces, tratando de suturar los intersticios. Cuando se vean perdidos, para detener la avalancha creadora, como estrategia, arrebatarán la memoria social, ya que para que el hombre sea capaz de una actividad de interpelación debe recorrer todos los pliegues de la memoria colectiva, debe conocer los más honrosos y los más vergonzosos hechos producidos por su grupo social, debe asirlos, sopesarlos, leerlos, resignificarlos. Sin memoria no hay anclaje social. Sin anclaje social no hay sujeto. Sin sujeto no hay interpelación. Sin interpelación hay congelamiento de las formas instituidas.
Claudia Bernazza

4 comentarios:

Anónimo dijo...

EXCELENTE!!!!






Anónimo dijo...

ME SIRVIÓ MUCHO. GRACIAS!

Anónimo dijo...

MUY BUENO, GRACIAS

Anónimo dijo...

ESPECTACULAR!!