sábado, 25 de febrero de 2012

Ocio y Tiempo libre

El ocio y el tiempo libre Estamos de acuerdo que el hombre es un ser de necesidades. Ahora bien entre las tantas posibilidades de ocio, una, es la que hoy ampliaremos, la del tiempo libre. Y este tema me lleva a una reflexión a partir de observaciones realizadas. Si bien es cierto el ocio representa la salud, el bienestar psíquico, por qué en lugares de recreación como ser una playa, el mar, etc. En vacaciones, no podemos dejar de conectarnos a través de internet. Donde el espacio, se supone es para compartir con la familia, amigos, nos lleva a aislarnos para continuar con la misma actividad que hasta el momento estábamos llevando a cabo en nuestros trabajos, pero en otro contexto. Este es un caso más de la autexigencia por un lado, pero además de la imposibilidad de dejar de lado conductas estereotipadas que por ciertas razones, estamos trasladando a lugares que deberían ser de esparcimiento. No podemos dejar de lado herramientas tecnológicas que nos permitan estar comunicados con el afuera y además entre nosotros. He visto con cierto sentido de indagación que los jóvenes a través de sus celulares, se envían mensajes entre ellos, quizás estando a pasos de distancia unos del otro. El emergente que aparece es la necesidad de un pertenecer a ciertos grupos donde la autorrealización pasa por la moda. La moda como barómetro de lo social. La moda surge del interjuego de dos tendencias aparentemente opuestas: la necesidad de diferenciarse, de exhibirse, por un lado; y la de integrarse en un grupo social superior a través de la imitación, por el otro. El prestigio que me está dando tener un objeto que me devuelve, no solamente placer, en el sentido de su representación, sino además, el status que en mí ese objeto proyecta. En un en mí, para que me vean los demás. El egocentrismo entonces aparece como la personalidad que debo yo proyectar en el afuera. Bien es cierto que el ocio se encuentra categorizado como una posibilidad más, de nuestra vida cotidiana. La vida cotidiana nos posibilita a experimentar, y en ese experimentar aparece aquello que debemos (des) ocultar puesto que como antes dije, el ser humano tiende a construirse a partir de la superficialidad de aquello que cree, obtiene un placer mezclado, con un status, y un yo falso. Soy yo, verdaderamente quien quiero por ejemplo enviar mensajes por celular en la playa? O bien como todos los hacen también lo debo hacer yo…. ¿Qué pasa en el ámbito de la música? La música todos sabemos es placentera, es recreación, nos da elementos que en cierta forma nos identifican, por algo son fans, de un grupo. El punto acá es diferenciar escucho cierta música porque me hace sentir bien, y me (des) conecta y por ende la necesito. En fin, acá aparecería junto a la cotidianidad otro elemento que es el placer por sentirme mejor. Y por eso, la música me hace sentir bien. Porque me da placer…. Sin embargo vemos como en la cotidianidad el sujeto se encuentra aislado a través de la tecnología, en este caso, nuevamente los celulares, los MP3, etc. Son parte de nosotros mismos. Es por necesidad al aislamiento? Al Encapsulamiento? O EN VERDAD NO QUIERO VER NI SABER NADA DE AQUELLO QUE OCURRE A MI ALREDEDOR? Nuevamente el narcisismo. No existe un deber ser o un deber hacer. Sino simplemente reflexionar acerca si en verdad el tiempo libre para nosotros nos produce SATISFACCIÓN O EN FRUSTRACIÓN. En casos se puede escuchar “no sé qué hacer en el tiempo libre” sin embargo CUIDADO porque esto nos llevará a un eslabón más par sentirnos ESTRESADOS. Y LUEGO COMENZAMOS A DEPOSITAR ESE ESTRÉS EN OTROS ÁMBITOS GRUPALES. A modo de consejo como profesional de la salud Seamos nosotros, con nuestros defectos y nuestras virtudes. No busquemos permanente que no acepten. Seremos aceptados por quienes somos, no por quienes creemos que ellos creen que somos. (Des) Ocultemos lo obvio, sepamos mirar. Observar el campo. Definir situaciones que creemos están instaladas en la cotidianidad. De esta forma, seremos nosotros mismos. Y así únicamente podremos comunicarnos con otros y ese otro nos necesita. Martín Stortoni Op. Psicólogo Social

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