martes, 22 de mayo de 2012

Tolerancia a la Frustración




Tolerancia a la frustración         


La frustración es:
1) una situación en la que una expectativa, un deseo, un proyecto o una ilusión no se cumple.
2) la vivencia emocional ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple.

Así cuando un deseo o una ilusión no se cumple, a causa de la frustración, el sujeto puede reaccionar por el camino del enfado, la agresividad o en forma más extrema la violencia, o bien generar desde un estado de contención e inhibición es decir no reacción, sentimientos de tristeza, pesimismo, temor que con el tiempo se va relacionar con otro concepto, la desmotivación.
Cuando hablamos de frustración, tenemos que referenciar a necesidad. Necesidad como carencia de… ese algo que queremos aspirar, pertenecer, ser. Ese faltante que nos falta por razones diversas. En este interjuego se incluye la satisfacción, tomada desde el lugar de contradicción, es el polo opuesto a necesidad.
De la contradicción necesidad – satisfacción, surge frustración, como su nuevo existente opuesto.
Desde aquí entonces aparece la frustración y su relación con actitud, puesto que actitud – de acto – nos remite a las formas y modos de un hacer haciendo. Y en este hacer  - haciendo, nos encontramos frente a la frustración. El sentirSE frustrado, que no es SER un frustrado.  Hablamos del estar, puesto que estar es un estado del ser dentro de un proceso de aprendizaje. Mientras que el SER estamos afirmando SOS y el sos nos remite al estereotipo al no poder salir del estado de estar y por lo tanto se ES y no se ESTÁ. Traigo a colación este tema puesto que solemos decir “SOS UN… “ en lugar de decir “ESTAS ….” La afirmación de un SOS es de por sí un mandato de fracaso. Que insisto no es lo mismo que un estar atravesando un momento de por ejemplo pérdida., por lo cual esa persona estará transitando por un momento situacional de frustración pero no de fracaso.

Entonces a niveles de actitud, decimos que el sujeto, debe poseer TOLERANCIA, el ser tolerante implica lograr una capacidad de ESPERA, de PACIENCIA, de CALMA.
Muchas veces en marketing decimos que es bueno perder para saber ganar, es esto, es el tolerar una derrota para luego ganar la batalla.

Como analogía siempre pongo el ejemplo de un arquero en un equipo de fútbol. Debo decir que no hay mejor práctica que la de ponerse a observar un equipo de fútbol para evaluar su desempeño como grupo.
El arquero es el que siente el estar solo. La soledad del arco, esa de la que es responsable él solo. Si un arquero no se trabaja en la actitud de tolerancia, es posible que su nivel de frustración obstaculice su propia carrera.

Y la frustración es un obstáculo de desempeño, que priva no solamente al sujeto que lo padece sino también al grupo – equipo al cual pertenece, obstaculizándolo en el logro de sus objetivos.
Es ahí donde aparecerán las INDIVIDUALIDADES, esas que en casos son oportunas que aparezcan, puesto que logra un avanzar dentro de ese estado obstaculizado.

La actitud de tolerancia a la frustración en un equipo de trabajo, es fundamental para un continuar más reflexivo, más complementario con otros miembros de ese equipo, ahí se ve la pertenencia, la pertinencia, los vínculos y la comunicación, todos estados evaluativos de conjuntos grupales.

No confundamos la tolerancia a la frustración con ser tolerantes al fracaso, si es así, si nos sentimos fracasados en lugar de frustrados nos estamos negando a un proceso de aprendizaje.
O bien existen otros problemas que pasan a ser un nuevo existente que deberá ser evaluado por un profesional de la salud.

Tips para aumentar tu tolerancia a la frustración y evitar que afecten tu salud y bienestar mental

1.- Toma conciencia. Ante todo, reconoce que sueles frustrarte con frecuencia. Luego, analiza tus reacciones ante lo que te molesta, lo que no consigues o ante quien te decepciona. Poder reconocer el problema y cómo se manifiesta es el primer gran paso en el camino a solucionarlo.
2.- Aprende a tener control sobre tus emociones. La baja tolerancia a la frustración implica una hipersensibilidad hacia lo displacentero, que potencia lo negativo de cada situación. Ten en cuenta que esta manera de percibir los acontecimientos de tu vida, la llenará de tragedias y momentos estresantes. Presta atención a las diversas emociones que vivencias y analízalas. Lograrás tomar la distancia necesaria frente a los problemas y mejorarás tu capacidad de responder adecuadamente.
3.- Proponte metas pequeñas. Suele ocurrir que las personas se sientan frustradas al no poder cumplir con sus objetivos. Pero no te desanimes, puedes anticiparte a un potencial fracaso. Prueba con proyectar metas posibles y alcanzables a corto plazo. Así, a través de pasos o etapas, podrás alcanzar el éxito final.
4.- No seas tan exigente contigo mismo. Juzgarse a uno mismo como capaz de hacer las cosas “perfectamente” es absurdo. La perfección no existe. Una “severa” autoexigencia hace caer a las personas en la ilusión de creer la posibilidad de ser insuperable. No caigas en la trampa, ser tan exigente contigo mismo sólo te paralizará e inhibirá la posibilidad que tienes de ser creativo y productivo.
5.- Acepta y reconoce las contingencias. La vida transcurre en un continuo entre lo que depende de nosotros y aquello que no controlamos. Diferencia ambas circunstancias para poder actuar en consecuencia. Comprender y aceptar que no te es posible tener el control absoluto sobre tu vida te dará la clave para reconocer que resulta en vano sentirte culpable o desilusionarte por cuestiones que escapan a tu voluntad.
6.- Ejercita tu capacidad de acción. Una buena decisión no es tal mientras no se exprese en la acción. Por ello, en vez de huir, lamentarte, negar o quedarte perplejo ante un inconveniente, intenta pensar posibles estrategias de acción para cada caso. De este modo tendrás las herramientas necesarias para evitar la frustración modificando tus respuestas ante un conflicto.
Importante
• Aprende a reconocer tus errores en cada situación frustrante. De esta manera tendrás la posibilidad de no cometerlos nuevamente.


Martín Stortoni
Psicólogo Social

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