sábado, 21 de julio de 2012

Asertividad


La Asertividad  se define como: "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento".
Está en el tercer vértice de un triángulo:
En un vértice la Asertividad / afirmativo / positivo/ efectivo / eficiente
En otro vértice la pasividad
Y en el otro la agresividad
Situados en el vértice de la pasividad evitamos decir o pedir lo que queremos o nos gusta.
 En la agresividad lo hacemos de forma tan violenta que nos descalificamos nosotros mismos.
Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara.
 La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.
El elemento básico de la asertividad consiste en atreverse a mostrar nuestros deseos de forma amable, franca, etc..
 Pero el punto fundamental consiste en lanzarse y atreverse a usar la sertividad para ayudarnos a mostrar lo que sentimos y deseamos, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, que nadie se puede ofender.
 Esto nos ayudará a atrevernos a hacerlo. Pero cuando la ansiedad y el miedo son demasiado grandes hasta el punto de que nos dificultan o impiden expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla.
Para poder ejercitar la asertividad tenemos que tener capacidad de negociación.
 En la negociación se intenta conseguir lo que se quiere con el beneplácito del otro, que lógicamente también va a tener algunos beneficios. 

La realización de una negociación comprende varias fases.
 La primera, es la de preparación.
 En ella tenemos que pensar la estrategia que tenemos que seguir en el encuentro con el otro en el que se va a plantear los problemas y se va a hacer la negociación propiamente dicha.

Fase de preparación

Para poder conseguir cualquier cosa tenemos que saber cómo hacerlo y para ello hay que prepararse.
 Ir a un encuentro sin tener una mínima guía de comportamiento, cuando, además, no somos negociadores experimentados, nos expone a no lograr para nada los objetivos que perseguimos.
 Por tanto hay que preparar lo que se va a decir y a hacer en la negociación cara a cara con el otro. 
Dentro de la preparación habría que distinguir dos sub -fases.
 La primera de preparación personal para evitar caer en la pasividad o en la agresividad y la segunda de preparación del diálogo que vamos a plantear al otro.

Fase de preparación personal


Tener muy claros los objetivos: que perseguimos en el encuentro.
 Es lo que nos motiva  a la negociación. Cuando negociamos tenemos que tener la vista puesta en nuestros objetivos
 Hay algunas cosas que nos pueden distraer de ellos y hacernos fracasar
 Por ejemplo, nuestra emoción.
 No podemos confundir la emoción con el objetivo.
 Nos gustaría quedar bien, pero normalmente ese no es el objetivo.
 Nos gustaría manipular al otro, pero así no lograremos lo que realmente queremos.
 Nos gustaría que el otro reconociese que tenemos razón y que él estaba equivocado, pero nos tenemos que preguntar si ese es nuestro objetivo o si así solamente conseguiremos una recompensa de tipo emocional, mientras que nuestro objetivo se pierde.
No hay que olvidar la máxima: “lo que cuenta son los hechos y no las palabras”.
 Si nos explayamos y nos descargamos emocionalmente puede que hayamos conseguido una recompensa a corto plazo, pero la pregunta que tenemos que hacernos es si hemos conseguido nuestros objetivos. 
Hay que huir de juicios de intenciones:
Si juzgamos las intenciones de la otra persona y nos basamos en ellas para plantear la relación con el otro, corremos el riesgo de contestar y reaccionar a las intenciones que pensamos que tiene el otro y perdemos de vista nuestros objetivos
Si juzgamos que lo ha hecho con mala intención, vamos a atacar su “maldad” y no los hechos y seremos agresivos.
En una negociación no se trata de agredir y someter al otro, aunque lo veamos como un rival.

Tenemos que pensar en como crear la oportunidad de la negociación.:
Si es algo pendiente desde hace mucho tiempo y que queremos abordar, hay que buscar al otro y plantear un tiempo y un espacio en el que se pueda dar la negociación. Es lo primero que tenemos que conseguir del otro. Sin ellos no se consigue, no es posible hacer la negociación.
Recuerda: Siempre hay una segunda oportunidad aunque haya que crearla. Crear la oportunidad es buscar al otro y plantear, aunque sea por enésima vez, el tema que nos ocupa. Cualquier frase introductoria como decirle, “de lo que hablamos ayer me gustaría comentarte algo” o frases parecidas para iniciar la conversación son ayudas inestimables para crear la oportunidad.

Preparación del diálogo

 1 -Describir los hechos concretos. Se trata de poner una base firme a la negociación, en la que no pueda haber discusión.
   2 - Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos. Es decir comunicar de forma contundente y clara como nos hace sentir aquello que ha ocurrido y que juicio moral o de pensamiento nos despierta.
   3 - Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que haga. No se trata de hablar de forma general o genérica,
4 - Especificar las consecuencias. Es decir, aquello que va a ocurrir cuando haga lo que se le ha pedido.

Ejemplos

 Situación 1:

Un amigo acaba llega a cenar, pero una hora más tarde de lo que había dicho. No ha llamado para avisar que se retrasaría. Estás irritado por la tardanza. Tienes estas alternativas: 
1 - CONDUCTA PASIVA. Saludarle como si tal cosa y decirle “Entra la cena está en la mesa”. 
2. - CONDUCTA AGRESIVA. Me has puesto muy nervioso llegando tarde. Es la última vez que Te invito a cenar
3 - CONDUCTA ASERTIVA. He estado esperando durante una hora sin saber lo que pasaba (hechos). Me has puesto nervioso e irritado (sentimientos), si otra vez te retrasas avísame (conducta concreta) harás la espera más agradable (consecuencias)

Situación 2:

Un compañero de trabajo te da constantemente su trabajo para que lo hagas. Decides terminar con esta situación. Puedes crear la situación preguntándole como lleva su trabajo o esperar a que el la cree cuando te pida otra vez a le ayudes haciéndole algo.  Las alternativas podrían ser: 
1 - CONDUCTA PASIVA. Estoy bastante ocupado. Pero si no consigues hacerlo, te puedo ayudar. 
2. - CONDUCTA AGRESIVA. Olvídalo. Casi no queda tiempo para hacerlo. Me tratas como a un esclavo. Eres un desconsiderado. 
3.  - CONDUCTA ASERTIVA. Muy frecuentemente me pides que te eche una mano en el trabajo que te asignan, porque no te da tiempo o porque no sabes hacerlo (hechos). Estoy cansado de hacer, además de mi trabajo, el tuyo. (sentimientos), así que intenta hacerlo tú mismo (conductas), seguro que así te costará menos la próxima vez (consecuencias).

Situación 3

Vas a un restaurante a cenar. Cuando el camarero trae lo que has pedido, te das cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Se trata de llevarse bien con el camarero para que nos sirva bien, pero eso no es un buen servicio, podrías:
1.  - CONDUCTA PASIVA. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
2.  - CONDUCTA AGRESIVA. Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que como el servicio es asqueroso nunca volverás a ir a ese establecimiento.
3.  - CONDUCTA ASERTIVA. Llamar al camarero y, mirándole a la cara y sonriendo, pedirle que por favor le cambie la copa.

Dr. José Antonio García Higuera
Miembro del equipo de Psicoterapeutas.com


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